Social Commerce – Descubra por qué no puede ignorar esta tendencia

El aislamiento social fomentó el uso de las redes sociales e incentivó las compras a través de ellas.

 

Una de las tendencias más fuertes y que ha adquirido un nuevo significado desde el 2020 es el Social Commerce. Este concepto surgió en 2005, con el crecimiento de las redes sociales, y prevé que cada vez se realizarán más compras en estos canales, sin que el cliente tenga que abandonar la aplicación de interacción que está utilizando en ese momento.

La pandemia de la Covid-19 ha acelerado el proceso de digitalización de la vida cotidiana y, con más tiempo en casa, las redes sociales se han convertido en una alternativa casi exclusiva para relacionarse con el mundo exterior. Esta modalidad de compra se consolidó durante el 2020 y se mantiene como un camino a seguir para quien quiera apostar por ella en 2021.

Un punto fuerte de esta tendencia son las comunidades digitales. Las redes sociales son espacios donde confluyen personas con intereses comunes. Es ahí donde tiene lugar el fenómeno denominado “Prueba Social”: publicaciones sobre los productos y servicios que se ofrecen. Eso significa que apostar por esa tendencia, ignorando el poder de las comunidades online, puede ser un gran error.

Analizando el escenario brasileño, la reciente aprobación, por parte del Banco Central, para realizar transacciones vía WhatsApp debe acelerar el Social Commerce en Brasil, de forma similar a lo que ocurre en China. Allí, este mercado viene creciendo considerablemente en los últimos años y la expectativa es que facture US$ 474,81 mil millones en 2023.

Los brasileños ya muestran interés por esta modalidad de compra. Según una investigación realizada por Mastercard, más de la mitad (53%) de los consumidores del país desean realizar pagos a través de aplicaciones de mensajería o redes sociales.

Social Shopping x Marketplaces

Dentro de este gran universo que es el Social Commerce existen algunas modalidades que necesitamos aclarar para facilitar su comprensión:

Social Shopping: es cuando la compra realmente se hace dentro del ambiente de la red social, sin que el cliente tenga que ir a otro ambiente para concluirla. Se trata de un alto nivel de integración entre la red social y el e-commerce. En Occidente, este movimiento comienza a dar sus primeros pasos con Instagram Shopping y, en un segundo momento, con Instagram Checkout, aún en fase de prueba.


Marketplaces: plataformas gestionadas por terceros – como Mercado Livre, Facebook, OLX, entre otras – donde personas y empresas pueden vender sus productos a los consumidores. En este caso, la herramienta utilizada cobra una comisión. Los marketplaces fueron los grandes protagonistas del 2020, despertando el interés de cadenas como Carrefour, GPA y otras que vislumbran el potencial de este canal.

¿Restringido a determinadas categorías?

Si cree que este tipo de modalidad se restringe a categorías como moda y decoración, por ejemplo, empiece a repensar su estrategia. El 29% de los consumidores brasileños declaran que les gustaría comprar productos de supermercado, incluyendo frutas y verduras, tanto online como off-line, según una investigación de Social Miner, pasando del 13% en 2020 a este nuevo nivel en 2021.

Según el informe Webshoppers, edición 2021, para la categoría “Alimentos”, las redes sociales fueron el principal canal para llegar a las tiendas online. Entre los canales digitales analizados en el estudio, el 27% de los participantes afirmaron que iban a los e-commerces a comprar alimentos que les aparecían por las redes sociales.

Ya para el segmento “Autoservicio”, que incluye supermercados e hipermercados, la visita a las propias webs de los supermercados representó el 45% de las compras. La llegada a estas plataformas fue a través de buscadores (23%) y escribiendo el nombre de la tienda en la barra de direcciones (22%). Las redes sociales motivaron el 6% de las compras.